Nacida en Brasil, pero se radicó en Argentina cuando decidió seguir a un botín, que de jugador-goleador tenía muy poco y de técnica menos, sólo se destacaba por ser un muchacho de raros peinados. Prefirió dejar su vocación -se dice que era modelo- para convertirse en la “Mujer de un Futbolista”: consagración máxima para una Botinera de sangre.

Como toda MDF (mujer de futbolista) se consagró al hombre y a su casa: “Yo hacía de mamá y papá”. Se hizo hincha fanática del club de su marido (Estudiantes) y pasó a ocupar ese desdichado lugar, salvo en lo monetario, que encarnan las hembras de ley de los muchachotes del balón: se embaduran de maquillaje, joyas, perfumes y se convierten en las yeguas más frígidas de ese mundo redondo en el que viven. En definitiva, pasan a ocupar el lugar de “la pelota” fuera del campo de juego.

De todo lo que puede tragar, hay algo en particular que la deja atragantada, y no es precisamente lo que le cuelgan a los jugadores entre sus piernas, es una rubia de boca ancha y concha fría…adivinó: Nazarena Velez. Hay que ser bien frígida para que tu marido le regale un auto a la botinera más histérica, glacial, anti pene que existe en el Club de las Botineras.

Una vez divorciada encaró el mundo botinero como ninguna. Decidió retomar su carrera de modelo y pasearse entre pijas, conchas y canchas; salió con los tampones, perdón, tapones de punta: “Al ser ex esposa de un futbolista, trato de que no me malinterpreten. Crespo es muy atractivo”, de ahí en más no paró o no se la paró a nadie.

Debutó con la primera de River, acompañada de su team leader Silvina Luna. Tan locas quedaron las chicas esa noche, que al regresar de una fiestita inolvidable casi se matan: “Me salvé por milagro”, declaró a la prensa. Después continuó entregando su jugosa mercancía tropical a cuanto amigo futbolista de su ex marido (Martín Palermo) se le presente. Muy vivita, Jaqueline le pasó la concha a todas sus compañeras del club. Disfrutó y disfruta de algunos (muchos) hombres que comparten el ámbito laboral de su ex. Seguramente la Dutra es envidiada por muchas mujeres, que no necesariamente son botineras.

A la hora del amor se confiesa: “No soy muy fantasiosa, hago lo que sale, sin reprimirme. Del juego amoroso, lo que más me gusta es el momento de la seducción y del cortejo”. ¿El cortejo serán la infinita cantidad de botines que defilaron por su acogedora vulva carioca?.

Ojo muchachos, si la ven por la calle y estan con una pelota de fútbol en la mano…corran!!! Que si entran no salen más!!!!

Fuente: http://botineras.blogspot.com/

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